¿mala suerte o buena suerte? ¡Quien lo sabe!

Hoy os voy a explicar una historia oriental que leí hace poco en un libro de Oriol Pujol y que me ha dado mucho que pensar:

“Dícese de un granjero que tenía un caballo precioso. Un buen dia el caballo se le escapó y los vecinos del pueblo vinieron a consolarlo por la mala suerte que habia tenido pero el hombre les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién lo sabe!.

Unos días después el caballo regresó con dos potros sanos y fuertes y los vecinos del pueblo acudieron corriendo a felicitarle por la buena suerte que habia tenido. Como la vez anterior el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién lo sabe!.

Al cabo de un tiempo, el hijo del granjero, intentando montar a uno de los nuevos potros se cayó y se rompió una pierna. Cuando los vecinos se enteraron fueron a verlo para animarle por la mala suerte que habia tenido su hijo. Una vez más el granjero les dijo: ¿mala suerte o buena suerte? ¡Quién lo sabe!.

Se cuenta que empezó la guerra al poco tiempo y vinieron a reclutar a todos los jóvenes del pueblo pero no se llevaron al hijo del granjero porque el chico no estaba en condiciones de combatir. Una vez más los vecinos del pueblo fueron a felicitar al hombre por la gran suerte que habia tenido.”

¿A que no sabeis lo que les contestó el granjero?

A veces hablamos de suerte y de mala suerte pensando en lo que eso implica para el futuro. En realidad es más interesante vivir el día a día con intensidad, disfrutar de los buenos momentos y reponernos cuanto antes de los malos tragos. Reconozco que esta visión es difícil de interiorizar pero creo que si se consigue la vida se debe disfrutar muchísimo más. ¡A partir de ahora intentaré no pensar en la buena o la mala suerte! :)

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