Ruindad inmobiliaria

Empezaré comentando que con este post totalmente subjetivo no quiero ofender a nadie. Como en todos los sectores en el mundo inmobiliario también hay empresas serias que no tienen nada que ver con lo que aquí escribo (aunque parezca mentira a estas alturas…).

La única cosa que de verdad me ha dado vergüenza ajena ha sido escuchar alardear en el pasado a comerciales de inmobiliarias de sus sueldos millonarios (si si, comerciales autónomos cobrando más de un millón de las antiguas pesetas al mes) gracias al engaño a dos bandas. Y os preguntareis, ¿que es el engaño a dos bandas? Pues muy fácil: es el nombre que le pongo yo al acto de comprar por un lado un piso a una pobre familia por 300.000€ después de convencerla de que su piso no vale más y acto seguido venderlo por 400.000€ sacándole un beneficio de 100.000€. Eso no es una comisión, eso es un robo a mano armada.

En la época dorada del robo he visto a comerciales que veían el filón y dejaban sus puestos de trabajo en grandes inmobiliarias (según ellos estaban siendo robados) para montar una pequeña oficina en cualquier esquina. Contrataban a otros comerciales como autónomos sin ni siquiera un salario fijo que compraban y vendian pisos ganando comisiones mucho más altas que en las grandes inmobiliarias. Todos encantados de la vida. No hacia falta ser muy buen comercial porque los pisos se vendían como rosquillas: sacaban pecho cuando alguien les pedía una semana para pensarse la compra: o se les daba una paga y señal o a la siguiente semana el piso ya se lo habian vendido más caro a otra persona. ¿Y éstos eran los que se sentían robados? Brillaba por su ausencia ese principio básico que dice que “no has de hacer lo que no quieras que te hagan”.

Pasaron unos años y los pisos subieron de precio como la espuma pero daba igual. El comprador habia cambiado pero las inmobiliarias seguían vendiendo: ahora a las familias inmigrantes que se agrupaban entre ellas para comprar una vivienda. “¿A quién le importa como vivan estas familias o si las familias locales no pueden comprar un piso si mi bolsillo está rebosando?” debieron pensar.

Tasadores inmobiliarios huntados bajaban la tasación de un piso para que una “caja o banco de los de mentira” concediera una hipoteca a personas sin ingresos, sin ni siquiera trabajo fijo con el objetivo de que la inmobiliaria de turno acabara encasquetando el piso a alguien. Da mucha pena que tanta gente cayera en la trampa. En aquel momento todo valía: cuando alguien conseguía su hipoteca ya era una persona “digna”. ¡Menuda bola se hizo entonces! Parece mentira que por aquellos entonces se leyeran noticias como ésta. ¿De verdad habia expertos que pensaban que el precio de la vivienda nunca iba a bajar en Junio de 2.007? A esto lo voy a llamar “el síndrome de Jerusalem” del mundo inmobiliario: se estaban creyendo sus propias mentiras.

Entonces llegamos a la actualidad y vemos casos de desesperación: bancos en quiebra, gente ahogada por el euribor, hipotecas más caras que el precio actual de la vivienda que están pagando, gente que deja de pagar al banco porque la letra es mayor a su sueldo, familias enteras en paro a causa del parón de la construcción y en general gente cabizbaja o más nerviosa por la calle. Y todo es una rueda, si la construcción funciona hay trabajo, si hay trabajo la gente gasta, si la gente gasta los comercios funcionan, si los comercios funcionan hay trabajo para más gente… y podriamos seguir hasta el infinito, tampoco hay que pensar mucho para sacar conclusiones.

Pero lo que ha pasado aquí es que la rueda inmobiliaria era cuadrada desde el primer día que empezó a girar por el impulso de unos cuantos. Menos mal que al fin se ha parado y espero que no vuelva a girar hasta que los que tienen que trabajar ahora se remanguen y lo hagan a fondo (que recuerden que hay mucha gente que querría trabajar y ahora está en el paro) y limen bien los cantos de la rueda para que sea redonda de una vez por todas. Y como tiene que ser en épocas de crisis ¡a darle un poco al cerebro y a ponerse a innovar en todas las áreas!: menos mal que no todo el mundo lo puede hacer, sino ibamos a estar apañados.

En fin, si quereis opinar comerciales, constructoras e inmobiliarias del mundo aquí lo podeis hacer.

3 Comentarios

sergicaballero dice: 13 Octubre 2008 - 11:14

Si bien tengo que darte toda la razón, también es cierto que este comportamiento ha sido la base de la economía española durante muuuucho tiempo. No es la misma crisis que está acusando el mundo, más enfocada al tema hipotecario, sino que de golpe y porrazo por aquí se ha evidenciado la inexistente base económica de esta burbuja española. Y es bien cierto que mucha de la gente que va a perder su trabajo no tiene la culpa… espero que la cosa se levante de nuevo sobre algo más sostenible y más real. Saludos

sergicaballero dice: 13 Octubre 2008 - 12:40

Si te interesa más, esto es de hace un ratito…

Daniel Giménez dice: 14 Octubre 2008 - 22:39

Gracias Sergi! Tienes toda la razón, en España hay demasiada picaresca. Es más fácil comprar para vender y volver a comprar para volver a vender que trabajar.

Deja tu comentario