Mens sana in corpore sano
“Quiero observar en mi mismo una vida llena de virtud y de paz interior, sin importar los acontecimientos externos”
Estoy convencido que éste es un objetivo importante que persigo en mi vida. Y para conseguirlo creo que voy a necesitar varias cosas, entre ellas la que da título a este post.
Necesito hacer deporte todos los días: cuando corro, nado o hago cualquier tipo de actividad física me siento ligero, activo y con mucha fuerza. ¡Puedo con lo que me echen! Al centrarme en la actividad me olvido de las preocupaciones y pensamientos negativos: mi mente descansa y después es más resolutiva.
La dieta es otro factor importante que altera mi estado anímico por lo que necesito hacer comidas equilibradas. Si como mucho o no como bien me noto pesado y me siento mal. Bajo de ánimos, intelectualmente rindo menos, estoy poco concentrado: como si notara cada una de las vitaminas y minerales que me faltan o las grasas saturadas que me sobran.
Básico es el que pueda dormir suficiente y bien. Necesito acostarme y saborear el inicio del acto de dormir, disfrutar con calma del momento en que me dispongo a evadirme, sin estrés y sobretodo sin prisa. Hasta el hecho de ir a dormir requiere una preparación mental. Creo, desde mi experiencia, que el hecho de empezar el sueño con “buen pie” repercute en el transcurso del mismo y por supuesto, del día que empiezas después. Sin duda, cuando más cuenta me he dado de ésto es justamente cuando no he dormido bien.
Me he de regalar un poco de tiempo al final del dia para hacer cosas que son importantes para mi: leer, escribir, dibujar, tocar el piano o escuchar música. Esto me ayuda a limpiar mi mente del estrés y de la ansiedad acumulada de todo el día.
Tengo que intentar cambiar mi actitud frente a las situaciones difíciles y encontrar soluciones en vez de cegarme con los problemas.
Y, lo mas importante de todo: ¡tengo que mantener el sentido del humor ante cualquier situación!

Qué grandes reflexiones… todos deberíamos tenerlas siempre presentes (yo al menos lo intento, igual que tú
. Gracias por el recordatorio
Sí, a veces no apreciamos cosas simples que nos repercuten. Como decía Sócrates, la vida reflexionada es la que más vale la pena ser vivida